El bruxismo

by Laura Manonelles 21/10/2012

El bruxismo es un trastorno que consiste en rechinar o apretar los dientes, principalmente los posteriores (molares). La fuerza resultante de apretar y/o rechinar los dientes puede ocasionar diferentes manifestaciones clínicas, como son:

  • Dolor y/o inflamación de la mandíbula y de la articulación temporo-mandibular.
  • Cefaleas en la zona temporal.
  • Dolor de oído (En parte porque las estructuras de la articulación temporo-mandibular están muy cerca del canal auditivo y en parte debido a un dolor muscular referido, es decir, un dolor que se percibe en un lugar diferente a donde se origina realmente).
  • Fatiga o rigidez de los músculos masticatorios.
  • Desplazamiento discal de la articulación temporo-mandibular.
  • Dientes hipersensibles y desgastados.
  • Fracturas y fisuras de las piezas dentales.
  • Pérdida de la dimensión vertical de los dientes.
  • Retracción gingival (feniduras en la línea amelocementaria).

Es una patología que afecta a niños y a adultos. Entre un 80 y un 90% de la población infantil y entre un 20 y un 30% de la población adulta presentan algunos signos o síntomas habituales. En ambos sexos el porcentaje es por igual y la edad más frecuente de inicio en niños es de los 4 a los 6 años, y en adultos, entre los 17 y 20 años. Éste acto puede aparecer y desaparecer en cualquier momento de la vida.

El bruxismo puede ser:

Bruxismo diurno: También llamado bruxismo de esfuerzo. Generalmente adopta la acción o forma de presión. Afecta a los músculos masetero y temporal.

Bruxismo nocturno: Se produce durante el sueño. Éste adopta generalmente la forma de rechinamiento, implicando los músculos masetero, temporal, pterigoideo lateral y medial.

También encontramos casos en que el bruxismo se presenta de forma diurna y nocturna a la vez.

Podemos clasificar, de acuerdo a su agresividad y establecimiento en el paciente, tres grados de intensidad o de hábito de bruxismo. Éstos son

Grado I: Hábito incipiente. La presentación no es agresiva. Su reproducción es por un corto período de tiempo y a veces, de forma ocasional. Aunque puede ser inconsciente para la persona, es reversible ya que aparece y se desvanece por sí solo. Puede no tener relación con la ansiedad.

Grado II: Hábito establecido. En este grado la ansiedad ya se encuentra presente. La presentación es inconsciente para la persona y desaparece cuando ésta lo vuelve consciente. En esta etapa podemos encontrar lesiones en las estructuras dentofaciales por lo que se requiere un tratamiento integral clínico para asegurar su eliminación. El hábito del Grado II puede ser reversible, si no es tratado puede desarrollarse en un hábito Grado III.

Grado III: Hábito poderoso. El hábito de apretar y/o rechinar los dientes es constante, de forma consciente e inconsciente por la persona. Las lesiones en las estructuras dentofaciales son de considerable magnitud y en algunos casos las lesiones son permanentes. Resulta muy complicado controlar éste hábito y los resultados del tratamiento son a largo plazo y bajo un constante control clínico.

Asimismo, según el movimiento de desgaste, diferenciamos:

  • Bruxismo céntrico: Se refiere a apretar en un punto determinado ambas arcadas dentarias con un mínimo movimiento excéntrico.
  • Bruxismo excéntrico: Se produce una destrucción del borde incisal, que suele ser uno de los primeros signos de la patología, al desarrollar movimientos parafuncionales más amplios que interesan en su recorrido a los determinantes de la guía anterior.

El bruxismo puede estar relacionado a diferentes factores de los cuales los más recurrentes son el estrés, la ansiedad (como hemos descrito anteriormente), algunas medicaciones, algunos trastornos del sistema nervioso central, la mal-posición de las piezas dentales,…

Diagnóstico

Su diagnóstico se realiza mediante la evaluación dental, observando desgastes exagerados de los dientes (facetas) en áreas funcionales y desgaste moderado en áreas no funcionales, ensanchamiento de las caras oclusales y reducción de la dimensión vertical de los dientes. También realizaremos un examen extra oral mediante la palpación de la articulación temporo-mandibular y la musculatura de ésta y una serie de preguntas al paciente para comprobar si éste es consciente o no de su patología.

Tratamiento

El tratamiento del bruxismo estará relacionado con el riesgo de lesiones dentarias y su posible afectación muscular. En casos severos se colocará una protección dental de resina o acrílico (siempre rígidas) llamada férula de descarga, para impedir tales lesiones. Éste es el tratamiento más comúnmente empleado en odontología.

A continuación podemos observar una férula de descarga u protección dental con sus características comunes:

La férula de descarga desde los primeros días elimina el dolor de la mandíbula, cabeza y/o oídos, así como otras molestias que puedan haber aparecido debidas al desgaste de la musculatura de la mandíbula. La férula trata el síntoma, pero no la causa; tiene la función de evitar el contacto brusco entre las estructuras dentales, desprogramando la articulación para un ajuste de la oclusión reduciendo la afectación de los músculos masticatorios (miorelajante) y otras querencias.

La férula de descarga y las revisiones odontológicas son el tratamiento más adecuados esta patología común.


Categorías: Patología de la articulación temporo-mandibular
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